La Cosmética
no ha escapado a la constante búsqueda de compuestos bioactivos.
La Fitocosmética es el término que define el uso de materias
primas de origen vegetal en la formulación de productos cosméticos,
de higiene o tocador, con el objetivo de ejercer una acción determinada.
Las valoraciones subjetivas se investigan en “pruebas de aceptación”
ya que estos efectos subjetivos son los que provocan el uso de determinado
cosmético. La función vivencial como la sensación
de frescura, de limpieza, de juventud, de belleza, de protección
o de bienestar en general, son determinadas por el usuario, así
como los beneficios sociales que se desprenden del uso del cosmético,
que incluyen mayor seguridad en sí mismo, reconocimiento social,
facilidad de contacto, adaptación, entre otras.
La elección de las materias primas vegetales para estos productos
responde casi siempre a estas consignas. Por años lo más
importante fue aquello que sugería o prometía ese cosmético.
Hoy día el usuario es más exigente. Actualmente la tendencia
es la obtención de productos funcionales, con características
más similares a las de una especialidad farmacéutica,
mostrando la tendencia hacia lo que dio en llamarse “producto
cosmecéutico”.
Las materias primas son cada vez más “exigidas” en
términos de eficacia y también han tomado auge los diferentes
métodos que demuestran esas actividades.
Sin duda la fuente inagotable para la selección de activos es
la Naturaleza.
El aloe, el henna, la manzanilla, el romero y el Ginkgo, son plantas
cuyas propiedades curativas y cosméticas son conocidas desde
la antigüedad. El efecto cicatrizante y antiinflamatorio del aloe
fue aprovechado por Alejandro Magno para curar a sus soldados. El henna
usado por Cleopatra, sigue tiñendo cabellos del siglo XXI. La
manzanilla fue y continúa siendo usada con múltiples propósitos,
por sus propiedades antiflogísticas, colorantes y purificantes.
El romero se usa aún como tónico- antiséptico y
el Ginkgo sigue siendo antiinflamatorio y antialérgico. Estos
son apenas ejemplos de plantas que, siendo usadas por la medicina tradicional,
encontraron también su lugar en la cosmética.
Relación estructura-actividad
Con el avance de la ciencia y de las técnicas de investigación,
mucho más se supo acerca de la composición química
de las especies. La fitoquímica justificó, en muchos casos,
la sabiduría popular.
También resultó una herramienta de gran valor a la hora
de predecir actividades.
La funcionalidad de los distintos grupos fitoquímicos explica
en muchas casos la funcionalidad cosmética.
Los flavonoides constituyen el grupo más ampliamente distribuido
en el Reino Vegetal.
Las propiedades que han sido demostradas y avaladas, de las numerosas
que se les atribuyen, son como eestimulantes circulatorios, disminuyen
la fragilidad y la permeabilidad capilar, reforzando la resistencia
de los mismos. Se vio que en la ruta metabólica del ácido
araquidónico, inhiben ciertas enzimas que intervienen en los
procesos inflamatorios, por lo que son aprovechadas sus propiedades
descongestivas y antiflogísticas. Al disminuir la permeabilidad
capilar y aumentar la resistencia de los vasos sanguíneos son
antiedematosos y estimulantes de la circulación. La sumatoria
de estas propiedades los hace útiles en procesos como la celulitis.
Los flavonoides son también usados como colorantes, ya que al
ser los pigmentos visibles de la mayoría de las plantas, se asocian
con sales de aluminio en tinturas para el cabello.
Los flavonoides son atrapadores de radicales libres, tanto en la fase
inicial como en la de propagación. En consecuencia, protegen
a la membrana de la célula y por ende todos los procesos de la
misma, frenando su deterioro, con un efecto antienvejecimiento, proclamado
en productos anti-aging.
Ejemplos de plantas con flavonoides como compuestos preponderantes son
la manzanilla, el tilo, la caléndula, el crataegus, el ginkgo,
el árnica, la pasiflora, el trébol, la aquilea, el sinfito,
entre muchas que también los presentan minoritariamente.
Otros compuestos ampliamente distribuidos en el Reino Vegetal son las
saponinas, que pueden ser triterpénicas o esteroidales. Básicamente
disminuyen la tensión superficial, alteran la permeabilidad de
la membrana celular, y tienen por ende variado número de propiedades
biológicas. Las actividades demostradas para las mismas son como
cicatrizantes y potentes antiinflamatorios y descongestivos. Especies
como castaño de indias, caléndula, regaliz, ginseng, eleuterococo
y centella, presentan distintos tipos de saponinas que las hacen útiles
para múltiples tratamientos de belleza, especialmente de las
extremidades inferiores, para mejorar la celulitis y las piernas cansadas,
o en el rostro para la cuperosa, la rosácea y pieles sensibles.
Tienen una acción trófica, por lo que facilitan la reepitelización
en pieles envejecidas o maltratadas.
Otro grupo fitoquímico muy aprovechado en cosmética es
el de los taninos, presentes en especies como el hamamelis, el nogal,
la vid, el abedul, el té verde, entre otras especies. Son polímeros
condensados de ácidos orgánicos, con propiedades antioxidantes,
clarificantes, cicatrizantes, filmogénicas y astringentes sobre
piel y mucosas. Las epicatequinas presentes en el té y en el
mate mostraron ser antibacterianas frente a gérmenes como Corynebacterium
xerosis, Staphylococcus epidermidis y Propionibacterium acnes, lo
que hace efectivos a los extractos de estas especies en tratamientos
para el acné y para formulaciones desodorantes.
Los aceites esenciales, son muy abundantes en el Reino Vegetal, aunque
especialmente en especies de las familias de Coníferas, Labiadas,
Mirtáceas, Rutáceas y Umbelíferas. Son ampliamente
utilizados en perfumería y aromaterapia. Otros usos cosméticos
y farmacéuticos incluyen su poder bacteriostático, antiséptico
y tonificante de la piel. El aceite de melaleuca, por ejemplo, es muy
activo frente a gérmenes de la piel, y su uso muy extendido en
todo tipo de preparaciones para pies, desodorantes y acné.
Otras especies son ricas en ácidos orgánicos, entre ellos
los alfahidroxiácidos (manzana, caña de azúcar,
entre otros) que son humectantes y ligeramente exfoliantes, provocando
un micropeeling que mejora la apariencia de la piel. Otros ácidos,
como la arbutina, son inhibidores de la formación de melanina
y tirosina, por lo que se aprovechan para blanquear la piel manchada.
Lípidos, ceras, cumarinas, minerales, hidratos de carbono, vitaminas
y aminoácidos también se aprovechan por sus funciones
cosméticas y están presentes en gran variedad de especies
vegetales. Esto será otro capítulo.
ESPECIES
CON ACTIVIDAD SUSTANCIADA
Nombre
científico
Nombre
vulgar
Acción
cosmética
Aloe
vera
aloe
antiflogístico,
humectante, rostro, cuerpo, solares, higiene y tocador.
Vitis
vinifera
Vid
o viña
antirradicales
libres, solares
Hamamelis
virginiana
hamamelis
pieles
enrojecidas
Calendula
officinalis
Caléndula
suavizante,
antirradicales libres, antiinflamatorio, productos dentales
y solares