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La Cosmética no ha escapado a la constante búsqueda de compuestos bioactivos. La Fitocosmética es el término que define el uso de materias primas de origen vegetal en la formulación de productos cosméticos, de higiene o tocador, con el objetivo de ejercer una acción determinada. Las valoraciones subjetivas se investigan en “pruebas de aceptación” ya que estos efectos subjetivos son los que provocan el uso de determinado cosmético. La función vivencial como la sensación de frescura, de limpieza, de juventud, de belleza, de protección o de bienestar en general, son determinadas por el usuario, así como los beneficios sociales que se desprenden del uso del cosmético, que incluyen mayor seguridad en sí mismo, reconocimiento social, facilidad de contacto, adaptación, entre otras. La elección de las materias primas vegetales para estos productos responde casi siempre a estas consignas. Por años lo más importante fue aquello que sugería o prometía ese cosmético. Hoy día el usuario es más exigente. Actualmente la tendencia es la obtención de productos funcionales, con características más similares a las de una especialidad farmacéutica, mostrando la tendencia hacia lo que dio en llamarse “producto cosmecéutico”. Las materias primas son cada vez más “exigidas” en términos de eficacia y también han tomado auge los diferentes métodos que demuestran esas actividades. También resultó una herramienta de gran valor a la hora de predecir actividades. Los flavonoides constituyen el grupo más ampliamente distribuido en el Reino Vegetal. Los flavonoides son atrapadores de radicales libres, tanto en la fase inicial como en la de propagación. En consecuencia, protegen a la membrana de la célula y por ende todos los procesos de la misma, frenando su deterioro, con un efecto antienvejecimiento, proclamado en productos anti-aging. Ejemplos de plantas con flavonoides como compuestos preponderantes son la manzanilla, el tilo, la caléndula, el crataegus, el ginkgo, el árnica, la pasiflora, el trébol, la aquilea, el sinfito, entre muchas que también los presentan minoritariamente. Otros compuestos ampliamente distribuidos en el Reino Vegetal son las saponinas, que pueden ser triterpénicas o esteroidales. Básicamente disminuyen la tensión superficial, alteran la permeabilidad de la membrana celular, y tienen por ende variado número de propiedades biológicas. Las actividades demostradas para las mismas son como cicatrizantes y potentes antiinflamatorios y descongestivos. Especies como castaño de indias, caléndula, regaliz, ginseng, eleuterococo y centella, presentan distintos tipos de saponinas que las hacen útiles para múltiples tratamientos de belleza, especialmente de las extremidades inferiores, para mejorar la celulitis y las piernas cansadas, o en el rostro para la cuperosa, la rosácea y pieles sensibles. Tienen una acción trófica, por lo que facilitan la reepitelización en pieles envejecidas o maltratadas. Otro grupo fitoquímico muy aprovechado en cosmética es el de los taninos, presentes en especies como el hamamelis, el nogal, la vid, el abedul, el té verde, entre otras especies. Son polímeros condensados de ácidos orgánicos, con propiedades antioxidantes, clarificantes, cicatrizantes, filmogénicas y astringentes sobre piel y mucosas. Las epicatequinas presentes en el té y en el mate mostraron ser antibacterianas frente a gérmenes como Corynebacterium xerosis, Staphylococcus epidermidis y Propionibacterium acnes, lo que hace efectivos a los extractos de estas especies en tratamientos para el acné y para formulaciones desodorantes. Los aceites esenciales, son muy abundantes en el Reino Vegetal, aunque especialmente en especies de las familias de Coníferas, Labiadas, Mirtáceas, Rutáceas y Umbelíferas. Son ampliamente utilizados en perfumería y aromaterapia. Otros usos cosméticos y farmacéuticos incluyen su poder bacteriostático, antiséptico y tonificante de la piel. El aceite de melaleuca, por ejemplo, es muy activo frente a gérmenes de la piel, y su uso muy extendido en todo tipo de preparaciones para pies, desodorantes y acné. Otras especies son ricas en ácidos orgánicos, entre ellos los alfahidroxiácidos (manzana, caña de azúcar, entre otros) que son humectantes y ligeramente exfoliantes, provocando un micropeeling que mejora la apariencia de la piel. Otros ácidos, como la arbutina, son inhibidores de la formación de melanina y tirosina, por lo que se aprovechan para blanquear la piel manchada. Lípidos, ceras, cumarinas, minerales, hidratos de carbono, vitaminas y aminoácidos también se aprovechan por sus funciones cosméticas y están presentes en gran variedad de especies vegetales. Esto será otro capítulo.
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