Sabé
como dejar tu piel más bonita a los 20, 30, 45 años y después
de los 60 años
La piel del bebé es suave, rosada, sin rastros de flacidez. Al
crecer, la piel se va exponiendo a los agentes agresores, como el sol
y a los cambios naturales del ciclo biológico de cada persona.
En la pubertad, por ejemplo, el aumento de la producción hormonal
causa en la mayoría de los casos grasitud y acné. A partir
de la menopausia, la caída en la producción de estrógeno
hace que la piel se reseque y que sea cada vez más fina.
El reloj orgánico no para. Tomando cuidados con los factores externos,
sobretodo con el sol, pueden prevenir muchas señales en tu piel.
El tradicional consejo de protegerse en los horarios de pico solar (de
las 10h hasta las 16 hs) es más válido que nunca. El uso
de productos con factor de protección solar es otro de los consejos
que nunca faltan al exponerse al sol.
La prevención es la mejor estrategia
En todas las etapas de la vida, una aliada poderosa de la belleza es llevar
una alimentación saludable, rica en agua, vitaminas y fibras. El
exceso de alimentos ricos en grasas y de bebidas alcohólicas atenta
contra la salud. El cigarrillo, por ejemplo, causa una contracción
de los vasos capilares y deja la piel pálida. Otro enemigo contemporáneo
es el stress, que predispone la formación de ojeras y le quita
brillo a la piel.
No hay dudas. El estilo de vida saludable se refelja directamente en la
piel, una vez que el mayor órgano del cuerpo humano da la señal
que se encuentra “bien” o “mal”. Otro punto importante
es la actitud positiva al encarar el día a día. Puede que
no existan todavía estudios que comprueben la relación entre
belleza y el alto astral, pero la verdad es que una persona que encara
la vida de forma positiva transmite un brillo especial !.
Cada fase de la vida requiere cuidados específicos
Observá que es lo que ocurre con la piel en las diferentes décadas
de la vida y los cuidados que deben ser tomados:
20 años: Atención con el exceso de
grasitud
En esta fase, es vital cuidar del equilibrio de la piel, limpiándola
y nutriéndola adecuadamente. 80% de los jóvenes con 20 años
de edad sufre de grasitud y acné. La piel grasosa debe limpiarse
sin exagerar, para no causar un efecto rebote (retirar la grasitud por
completo aumenta la producción de glándulas sebáceas).
Lo indicado es lavar el rostro dos veces al día con jabones especiales
para piel grasosa y aplicar tónicos astringentes, que ayuden en
el control de la grasitud natural. La hidratación debe ser hecha
con productos sin aceites, con factor de protección solar y que
no sean cosmedogénicos (no generen puntos negros en la piel).
Quien posea piel seca, puede higienizarla dos veces al día con
jabones especiales para este tipo de piel, aplicando tónico con
componentes emolientes e hidratantes suaves, que posean factor de protección
solar.
A partir de los 30 años: El tiempo comienza a hacerse visible
A partir de la tercera década, la tendencia es que la piel se torne
más seca, ya que ocurre un deterioro en la calidad de la renovación
celular de la epidermis (camada superficial). Las fibras de colágeno
y elastina también comienzan a sufrir alteraciones en cantidad
y calidad. Con su capacidad de protección disminuida, la piel queda
más susceptible a las variaciones del ambiente, tornándose
más propensa a la formación de manchas y arrugas.
La velocidad con que estas señales se marquen en la piel, depende
de la protección tomada con los estímulos externos, como
el sol. Por eso, se recomienda el uso de jabones suaves, tónicos
indicados para todo tipo de piel e hidratantes con filtro solar y complejos
antioxidantes.
A partir de los 45 años: Llegan las líneas
de expresión
En la pre-menopausia, la caída en la producción de estrógeno
entorpece la renovación de las fibras de colágeno y elastina,
haciendo con que la piel permanezca más fina, menos firme y elástica.
Los mecanismos de protección e hidratación sufren una caída
progresiva. Las marcas de expresión son más evidentes y
las alteraciones en la melanina (el pigmento que da coloración
a la piel) favorece la aparición de melanosas solares (manchas
causadas por el sol).
La piel comienza a perder vitalidad, tornándose importante la reposición
de los componentes perdidos. Además de la limpieza y tonificación,
a partir de este punto, es vital el uso de cremas de tratamiento intensivo.
A partir de los 60 años: la piel necesita
de cuidados especiales
La caída en la producción hormonal acentúa el resecamiento
de la piel. Con todo eso, las arrugas son más profundas y en mayor
cantidad. La renovación celular es deficiente, la elasticidad y
la firmeza de la piel están comprometidas. Además de eso,
la piel está sensible a la disminución de la barrera cutánea
y más propensa a infecciones debido a la caida de la función
de inmunidadque cumple este órgano (células de defensa
cutánea).
Tambíen, se ven manchas en la piel. Mas fina, flácida y
deshidratada, la piel requiere de una protección extra. Es entonces
esencial utilizar cremas con mayor poder de hidratación, textura
más consistente y filtro solar. Tónicos con activos de antienvejecimiento
pueden ser usados para complementar el tratamiento. A la hora de higienizar,
los jabones deben ser usados como máximo dos veces por semana al
día, para no quitar la protección natural de la piel.