Si
nos planteamos la incógnita de qué medicamento, eficaz
en la actualidad para curar ciertas enfermedades, lo seguirá
siendo en 1000 años, seguramente dudaremos. Pero si nos planteamos
cuál ha sido utilizado por más de 2000 años por
sus propiedades, aún hoy no enteramente develadas, cada vez más
conocidas y comprobadas, no dudaremos en nombrar al aloe.
Llamada “la planta de la inmortalidad” por los egipcios,
el aloe ha sido usado a lo largo de la historia hasta nuestros días
en el tratamiento de enfermedades, tanto internas como externas, para
curar y para embellecer. Fue descripto en los Papiros de Ebers, citado
en la Biblia varias veces, y utilizado por Alejandro el Grande para
curar a sus soldados. En el siglo I el médico griego Dioscórides
lo recomendó en su famoso Herbolario para las infecciones bucales,
para heridas, y como purgante. Documentaciones históricas de
romanos, griegos, hindúes, árabes y de otros pueblos de
zonas cálidas, dan cuenta de su intenso uso medicinal y cosmético.
De África a España y de allí a América,
el aloe llegó a la isla de Barbados, de la que tomó su
nombre la especie más conocida. Hoy día se cultiva principalmente
en los países caribeños, en el sur de EE.UU. y en Australia.
Etnofarmacología
Distintas
partes de la planta y diferentes especies tienen uso medicinal.
Las especies comercialmente significativas en la actualidad son el Aloe
ferox Miller (Aloe del Cabo), el A. perryi Baker (Aloe Socotrino)
y el A. vera L. (Aloe de Barbados o de Curaçao) cuya sinonimia
es A. barbadensis Miller. Actualmente el nombre correcto es Aloe
vera (L.) Burm.f. (Grindlay y Reynolds, 1986). El nombre botánico
completo, Aloe vera, se utiliza para referirse al gel de esta especie
y a ningún otro subproducto.
Diferentes propiedades se han atribuido a sus subproductos: el gel incoloro
del interior de las hojas y el exudado total que incluye las capas superiores
de las mismas. Para la obtención de los mismos se usan metodologías
diferentes. El látex desecado, que se presenta como piedras o
en polvo, se obtiene drenando las hojas enteras cortadas transversalmente,
y luego concentrando el jugo con calor. El látex así obtenido,
o acíbar, es una droga oficial en la mayoría de las farmacopeas,
y su uso medicinal es como laxante, por su contenido en diversas antraquinonas,
entre ellas las aloínas. Su acción es muy drástica
por lo que debe ser empleado ocasionalmente y bajo prescripción
médica.
En
la actualidad
La obtención del gel se realiza por métodos muy diversos,
algunos patentados o con patentes pendientes, y es el punto en el que
se basan todas las compañías productoras para establecer
las diferencias en la calidad de sus productos. El procesamiento debe
ser necesariamente muy cuidadoso para mantener la actividad del gel.
En forma general, se trata de procesos, mayormente físicos, que
separan la porción interior o parénquima mucilaginoso
(transparente) de la corteza de las hojas (látex amarillo) que
contienen antraquinonas. Al ser coloreadas y fácilmente oxidables,
éstas le dan un aspecto no deseable al gel, afectando su estabilidad,
por lo que es importante que estén ausentes.
Dado que el gel está constituido principalmente por agua y por
una gran cantidad de glicoproteínas y polisacáridos, evaluar
su calidad resultó siempre una difícil tarea. Por ello
se creó con el auspicio de todas las compañías
productoras, un Concejo Científico Internacional de Aloe (IASC),
que establece pautas para normalizar los procedimientos de análisis
y brinda certificaciones de calidad a los productores. Los productos
que tienen esta certificación son los que aseguran pureza y actividad
biológica constante.
La porción activa del gel de aloe está concentrada en
los glucomananos, polímeros de hexosas como glucosa y manosa,
y en otros tipos de polisacáridos conteniendo galactosa, ácido
glucurónico y derivados acetilados de los mismos.
Los ensayos farmacológicos experimentales del gel en las últimas
décadas permitieron establecer los efectos cicatrizantes y antiinflamatorios
y sus propiedades antivirales, espermicidas y gastroprotectoras. Otras
actividades como anticáncer, antidiabética, antibiótica,
antioxidante e inmunomodulatoria están siendo estudiadas (Reynolds
y Dweck, 1999 y las citas allí mencionadas).
Su uso se ha extendido en las escaras de pacientes geriátricos,
diabéticos o con insuficiencias circulatorias, en heridas leves
y en quemaduras. En cosmética son aprovechadas sus propiedades
humectantes, suavizantes y desensibilizantes.
Es indiscutido que el gel de aloe es eficaz como antiinflamatorio y
cicatrizante, aunque son variadas las razones que se esgrimen para justificar
estas actividades y los mecanismos involucrados.
El efecto antiinflamatorio se produciría por la inhibición
de la ruta del ácido araquidónico a través de la
ciclooxigenasa (varias sustancias serían responsables, entre
ellas el lupeol), por la inhibición de la producción de
histamina (por el lactato de magnesio) y por la degradación de
bradiquinina y tromboxano, agentes del dolor, por varias enzimas presentes
(Vásquez y col., 1996).
Como cicatrizante, el gel de Aloe vera, mostró aumentar
el contenido de colágeno en el tejido de granulación,
así como su grado de entrecruzamiento, por favorecer la actividad
de los fibroblastos y macrófagos, lo que produce una reparación
más rápida, con cicatrices menos visibles y más
resistentes (Chitra y col., 1998, Davis y col., 1994, Heggers y col.,
1993).
Otros estudios clínicos mostraron que la cicatrización
en dermoabrasiones quirúrgicas (para remover tatuajes, acné,
escaras y arrugas) está acelerada en 72 horas respecto a otros
agentes convencionales (Fulton, 1990).
Un estudio a doble ciego, controlado con placebo, mostró una
eficacia del 83% de una crema hidrofílica con gel de aloe para
tratar las placas crónicas de la psoriasis (Syed y col., 1996).
En la cicatrización de quemaduras, se conjugan la acción
cicatrizante y antiinflamatoria. Los resultados positivos del gel de
Aloe vera en el tratamiento de quemaduras de segundo grado producidas
por rayos X promovieron los estudios en quemaduras solares de menor
grado (Somboonwong y col., 2000). Esta actividad se debería también
a sus propiedades antioxidativas, que reducen los efectos deletéreos
de las radiaciones y podrían explicarse por las actividades superóxido-dismutasa
y glutation-peroxidasa del gel (Sabeth y col., 1996). La actividad cicatrizante
fue parcialmente atribuída al polisacárido manosa-6-fosfato
(Davis y col, 1994).
La actividad inmunomodulatoria contribuye a los procesos de cicatrización
de heridas y reparación de tejidos por la activación de
los macrófagos, que estimulan la fagocitosis y la formación
de anticuerpos, combatiendo las infecciones bacterianas, fúngicas
y virales. Parecería que la llave de la capacidad curativa del
aloe estaría en esta propiedad. El acemanano, glucomanano acetilado,
mostró ser el responsable de esta actividad (Reynolds y Dweck,
1999; Heggers y col, 1995, Tizzard y col, 1994; Stuart y col, 1997).
Es también claro que de ninguna manera está todo dicho
y que queda mucho por descubrir, no sólo sobre los activos responsables
sino de otros posibles efectos beneficiosos del aloe. El genuino poder
terapéutico del aloe es lo único que no está en
duda.
Bibliografía consultada
• Chithra, P., y col., (1998) Influence of Aloe vera on the glycoaminoglycans
in the matrix of healing dermal wounds in rats. Mol. Cell Biochem,
181:1-2, 71-76
• Davis, R.H. y col., (1989) Wound Healing: Oral and Topical Activity
of Aloe vera. Journal of the American Podiatric Medical Association
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• Davis, R.H. y col., (1994) Mannose-6-Phosphate: Anti-inflammatory
and wound healing activity of a growth substance in Aloe. Journal
of the American Podiatric Medical Association 84, 77-81.
• Grindlay, D., Reynolds, T. (1986) The Aloe vera phenomenon.
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• Heggers, J.P., y col., (1995) Wound healing effects of Aloe
gel and other topical antibacterial agents on rat skin. Phytotherapy
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• Reynolds, T, Dweck, A.C. (1999) Aloe vera leaf gel: a review
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• Sabeth, F., y col., (1996) Isoenzymes of superoxide dismutase
from Aloe vera. Enzyme Protein, 49, 212-221.
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• Stuart, R., y col., (1997) Upregulation of phagocytosis and
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• Syed, T.A. y col., (1996) Management of psoriasis with Aloe
vera extract in a hydrophilic cream: a placebo-controlled, double-blind
study. Trop Med Int Health. 1:505–509.
• Tizzard, I., y col., (1994) Effects of acemannan, a complex
carbohydrate, on wound healing in young and aged rats. Wounds, 6, 201-209.